No a todos los bebés les gustan los masajes (sobre todo cuando son muy pequeñitos) y no todos los padres se sienten capaces de hacerlos enseguida… Ir a vuestro ritmo ! Si se lo hacemos en tensión el efecto no será benéfico y si el peque no quiere y se retuerce podemos hacerle daño…

¿Por qué dar masajes a mi bebé?

Dar masajes con regularidad a tu bebé puede ayudar a:
• Mejorar la comprensión entre el bebé y sus padres
• Tranquilizar al bebé y hacer que llore menos (si le gusta)
• Ayudarle a hacer la digestión y aliviar los cólicos, los gases y el estreñimiento
• Ayudar al bebé a dormir más profundamente y durante más tiempo
• Aliviar la congestión nasal y las molestias de la dentición
• Mejorar el desarrollo del tono muscular, la coordinación y la flexibilidad.
• Mejorar la consciencia sobre el propio cuerpo
• Reforzar el sistema inmunológico
• Mejorar la textura de la piel
• Ayudar a calmar y relajar tanto al bebé como a los padres
•Aumentar la confianza de los padres a la hora de mover a su bebé

Inicio del masaje

• Elige una hora del día en la que tu bebé esté despierto y activo, y que no tenga hambre ni se sienta demasiado lleno.
• Encuentra un lugar cálido y luminoso, pero sin demasiada luz
• Ten a mano las cosas que necesitarás: un empapador aceite, toalla, pañales limpios y ropa. (ten en cuenta que puede mearse o “peor” durante el masaje, estate preparada para todo jejeje)
•Lávate las manos y quítate los anillos, las pulseras y el reloj.
• Es importante que dispongas de un lugar cómodo y seguro donde hacer el masaje. Asegúrate de colocar al bebé de forma que te vea la cara.
• Antes de comenzar, tómate algún tiempo para relajarte y respira hondo un par de veces para eliminar tensiones.
• Recuerda que cada niño es un mundo y que a esta edad cambian constantemente. Por ejemplo, los bebés más pequeños pueden sentirse más seguros si se les deja con la mayor parte de la ropa puesta y si se sienten cerca del cuerpo de sus padres.

Pedir permiso es MUY importante

Para dar masaje a tu bebé, espera a que esté despierto y dispuesto a interactuar contigo. “Pedir permiso al niño” para desnudarle o para hacerle un masaje le ayudará a confiar en ti. De esta forma, aprende a adoptar una actitud sana hacia el hecho de que se le acaricie con cariño y respeto. A veces el bebé puede no estar de humor para recibir un masaje, por ejemplo, si tiene hambre, si
está cansado o si no se encuentra bien. Es importante observarle, saber responder a su lenguaje
corporal y aplazar el masaje a otro momento si fuera necesario.
Cuando estés seguro de que tu bebé está listo, ponte aceite en las manos y frótalas, para templarlo, mientras le pides permiso al bebé : “¿Te puedo dar un masaje?”. Recuerda que, en última instancia, será el bebé quien deba dirigir el masaje, por lo que deberás adecuar tus movimientos a su respuestas o “lenguaje corporal”, también llamado “señales del bebé”. Es importante que la sesión se lleve a cabo en un momento en que os apetezca a los dos.

Termina con un “gracias”

Cuando ambos consideréis que la sesión ha terminado, dale las gracias con cariño. Realiza el movimiento de despedida con ambas manos, desde los hombros hasta los dedos de los pies, dale un beso y un abrazo o cántale una canción.

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